
Cuando te escribo mis dedos sueltan la tecla atintada.
Te imagino , te creo , te recreo, me formo y conformo y te formo y conformo.
Pero tu mi protagonista ya no eres yo.
Tu mi idea imaginada ya no eres yo.
Si digo y soy:
" Perro acorralado en la sangre divagante de una hembra perdida, mordida , descuartizada."
Soy un perro que muerde , un perro asesino. Por un rato , en este lugar. Quiero ser can y sangrar a la hembra. Pero no soy yo mi querido lector un perro que escribe y mata. No soy una asesina, nada más en este instante el texto es texto y no soy yo más que un deliro que brota. La distancia mágica de la duda, del cuadro , de la idea obsesiva que me corroe y cae. Pero es una neurosis, es una estetica sangrienta , es un miedo que desacorralado nace para morir.
Si digo:
"Desapareceria ampliamente en tus sueños surrealistas, amplias horas encaminadas a repetirse en un trozo asmático de acaro incendiado"
Me convierto en un escondite que enfermo quiere estar al limite.
La pregunta es :
¿Qué lees cuando me lees?
¿Que haces con lo que ves?
¿A donde caen estas letras ?
¿En qué órgano habitan de tu cuerpo?
¿Que ecos se sacuden en tus pupilas y tu ser?
No soy más yo la que escribe, la letra, la protagonista, el yo que cae frente a tus ojos nace para preguntarte, para sentirte a ti mismo.
En realidad te ves a ti cual espejo subrayando tus gustos y disgustos.
Tus ojos son los que me dan vida pero no soy yo quien escribe eres TU.