
La noche es una excusa para caminar por los ojos.
Cada vez que le pido la hora cierra las pestañas azules y gime gritos incesantes de nervios rocosos.
Nadie nos ve, ni nadie nos supo reconocer como posibles seres existentes.
Al igual que la Selva
, como la ausencia de la certeza indisoluble, el sopor incierto de sus pezones me atragantan la siesta mientras pienso que no existo.
La canción me suena en las médulas secretas.
Risa
para no cesar de vibrar
el vacio que nos habita
Risa
rebota
la música
en los huecos
de las pieles universo.
Imagen: Pina Bauch. Cafe Müller
