jueves, 16 de septiembre de 2010

El peso del paso.

Las manos se abren y entre los dedos el aire de la piel.
Las rodillas descansan abiertas en el metatarso.
Mientras la sangre circula y el sacro pesa, los isquiones caen, la columna se abre queriendo tocar el cielo y la tapa de la cabeza entra sin apretar las vertebras.
Los brazos a los costados pesan, la clavícula está abierta, los hombros descansan en las axilas, la distancia entre las crestas y las costillas está abierta .
El pubis y el ombligo están alineados. los pulgares se conectan con los pectorales.
El esternón respira, las muelas no están apretadas, el cuello descansa , mientras el peso se balancea yendo del metatarso al talón, del talón a los costados, de los costados al espacio. El eje la sostiene.
Se acerca la caída hacia delante.
Camina.

1 comentario:

caminante dijo...

Camina...
Excelente y algo pertubardor tu texto. Un nuevo derroche de inspiración y talento.
Un beso