(Léase Austin. Cómo hacer cosas con palabras/ Searle/ El Libro del desasosiego/ Haga unas cuantas flexiones en su pensamiento/ evite sustancias extrofóbicas/ coma mucho chocolate)
Para pensar usar las herramientas discursivas del lenguaje simbólico(1), desobjetivizar la emoción y el yo apegado al discurso. Irse para verse sin prejuicios a pesar de todo, con todo lo que mueve y remueve. Es discursivamente extremo. Mirar el lenguaje de uno sin estar uno encima del lenguaje. Las palabras me transitan y según cómo se ubiquen al pasar hacen caminos en mí ser. El lenguaje huella. El lenguaje que viene repetido sin verse y que me constituye el diálogo interno.
Para percibir el cuerpo la poesía convierte el cuerpo en lo que él es el cuerpo poesía. Mi nuca nube respira tormentas cuando se anuda. Sólo la lluvia. Arde mi gola, arde mi miedo. Mis piernas se llenan de líquido metálico blando que liberan mi torso viento. Puedo llegar a necesitar las aristas que me crucen y me den volumen a mi porosidad. El centro se moldea y vuelo, potente y presente. Bailo, respiro, me agito, sueño cuerpo que sueña.
Para escribir es decir ser escrito por un texto violenta(mente) o amorosa(mente) las palabras deben imaginar las palabras. Se hacen imágenes. La moral debe morir. Y todos los monstruos, ninfas, conceptos y perversiones deben salir por la yema de los dedos sin tapujos ni ventajas, ni recursos ni mortajas. Vivan y mueran a su gusto, solo las dejo pasar y me quedo inquieto pensando que nunca estuve aquí, que nunca fui yo, que nunca en mi casa, que nunca las teclas fueron estas conocidas y al fin y al cabo que mejor que morir diciendo :